lunes, 24 de diciembre de 2012

Capitulo 1. Llegada al instituto.


Era nueva en la ciudad. Me había mudado de Inglaterra a un pequeño pueblo de España, para, no sé, supongo que escapar de todo. Fui a mi nuevo instituto caminando con un conjunto que me había comprado mi madre, no quería que fuera de luto eternamente. La ropa era: Una camiseta azul, con una estrella, una falda rosa y unos tacones de leopardo con unos lazos rojos. Suspire. Entre al instituto. Allí me encontré a la directora. Decía algo de un tal Nathaniel, papeles y una foto. Yo solo sonreía y asentía, luego fui a al lugar donde me indicaba. Un olor a Axe inundo mi personalidad buena, que había escogido para empezar aquí.
-¿Nathaniel?- Mire a un chico vestido formalmente. Me puse el pulgar al labio inferior e incline mi cuerpo levemente. - ¿Eres tú el delegado?- Él era alto, rubio con los ojos ámbar y unos labios que solo con verlos querías rozarlos.
-Ah, sí claro soy yo. ¿Eres la nueva...? ¿Camila?- Dijo levemente sonrojado, sentado en un escritorio. Aunque yo no sabía por qué.
-La directora me ha dicho que mis informes están aquí, y he venido a por ellos. - Le sonreí.
-Oh, claro si...- Miro unos papeles de un cajón. Me levante y bostece con todo el cuerpo. - No los encuentro... - Suspire y mire al suelo con cara de preocupación - Tranquila los encontrare, Camila.-
-¡Gracias, eres un sol! - Le bese en la mejilla. - Voy a conocer un poco esto, luego me vuelvo a pasar. - Ya le había caído bien a él.
Me fui al jardín, me senté en un banco al lado de un chico pelirrojo. Mi personalidad malvada ya quería salir, ya que él era bastante guapo, así que le di el testigo a ella. Saque mis cigarrillos.
-Mierda me he dejado mi mechero favorito. - El tío de al lado me miro.
- Te dejo el mío.- Me encendí el cigarrillo y le di una calada.
-Gracias, toma. Por cierto me llamo Camila-
-Eres la nueva ¿No?-
-Ajá, ¿Por qué lo dices?-
-Uno: Si no fueras nueva no te sentarías a mi lado. Dos: Jamás te había visto. Tres:Solo a la nueva aceptaría usar mi mechero. Yo soy Castiel.-
-Tu lógica me aplasta. Aunque en parte podrías equivocarte. Sufro de personalidad múltiple controlada.- Me levanto una ceja. Ni idea de lo que hablo.- Significa que tengo más de una personalidad, cada una es distinta. Emociones, sentimientos... Mierdas así. Lo mejor es que yo las puedo controlar. Me pasa desde el... Accidente. - Mire al cielo y di una calada.
- ¿Accidente?-
- Ajá. Yo antes de venir aquí tenía un novio. Salíamos juntos desde los 13 años. Ya se sabía que acabaríamos casándonos. Cinco años juntos. Pero se fue de viaje con mis abuelos, para organizar no se qué cosas. Y el avión se cayó.- fingí el ruido de un avión cayéndose y estrellándose. - Ningún sobreviviente. Ni mis abuelos ni él.- Suspiró. Le daba pena.- Cuando lo averigüe mi mente se dividió en tres partes. Yo, la demasiado buena y la original, la que pienso que es una llorica.-
-¿Puedo conocerlas?- Puso cara del típico chulo.
- Claro.- Puse la voz aguda y me concentre en ser otra. - Yo soy la buena.- le sonreí. -Ahora que te veo puedo decir que eres el tipo de mi otra. Es muy ligona, ten cuidado, ja ja ja.- Se rió con mi otra personalidad. - Ahora tranquilo si me pongo a llorar, mi otra personalidad es muy sensible. - Decidí esconder las otras personalidades. Le mire fijamente. - Te pareces a él tengo que reconocerlo.- Me sorbe la nariz. - Debería haberme quedado debajo de una manta y no salir.- Me tocó la cabeza para no hacerme llorar.- iba a ponerme esa camiseta.- Le señale su camisa.- Me encanta Bring me to the horizon. Pero mi madre opina que mi primer día de clase no debería ir de luto. Ahora si me perdonas será la dulce y positiva y volveré a ver el rubio, a ver si ya ha encontrado mis papeles. Y menos mal que no le tengo que contar mi otra personalidad lo del accidente. Ya lo pone en los papeles. - Me levante, tire el cigarrillo, ya apagado y le di un beso a la cabeza a la cabeza de Castiel, que estaba sorprendido por mi despedida.
-Adiós, Buenaza, normal y malvada Camila.-
-Sayonara Castiel.-


Entre a la sala de delegados, siguiendo siendo yo. Mire a Nathaniel. Y le sonreí. No sé, la verdad ahora no me apetecía cambiarme.
- Lo he encontrado. Y lo siento lo del accidente.- Le mire a los ojos. Deje de contenerme. Me lance a sus brazos y empecé a llorar. Hasta que me quedé dormida.